Hoy fui testigo de una situación que realmente me dejó con los pelos paralizados, una mujer caminaba justo en frente de mi, en sus ojos se veía un poco de pena, quizás angustia, ella se sentó unos asientos más allá que yo, cogió su teléfono he hizo un par de llamadas, al parecer ninguna con un buen resultado... de pronto un hombre que pasaba por aquel lugar se sentó frente a ella, sin decir ni una sola palabra solo la miraba , ella se dió cuenta a los minutos que aquel hombre la miraba con tal paciencia y amor. Yo en ese momento quedé asombrada frente a tal actitud de un hombre absolutamente desconocido para ella... Isidora, bueno así resultó llamarse aquella mujer, que en ese momento levantó la mirada y vio aquel hombre que la obserbaba y le preguntó ¿Que necesitas? él no dijo nada, ella volvió a insistir, pero aquel joven no tenía la intención de responderle. De pronto el cielo comenzó a cubrirse de nubes grises, cargadas de sentimientos, tras unos minutos comenzaron a caer aquellas gotas que fueron parte de tal momento... Isidora decidió ponerse de pie y caminar a su casa, él también lo hizo, pero cuando ambos quedaron frente a frente sus miradas se detuvieron como el minuto mas hermoso de sus vidas, él la tomó de la cintura y cerraron aquella tarde con un beso de amor bajo la lluvia.
Parece raro y un poco inusual aquella escena que presencie, pero me reafirma que el amor está en cualquier parte, no se busca, aparece en el momento y lugar preciso.
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